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Herramientas para mejorar la
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Meditación
El Arte de Meditar
Tanto como sea posible: tener un lugar
adecuado en el cual se pueda estar, de preferencia con tranquilidad, en
penumbra y sin interrupciones. Debe hacer una hora diariamente.
La preparación: No debe haber ingerido alimentos tres horas
antes, ya que en la postura septenaria, la sangre fluye más hacia la
cabeza y por lo tanto le resta hacia abajo donde se desarrollan los
procesos digestivos. Para la purificación del cuerpo se puede bañar, si
es posible, quemar incienso, o bien imaginar que estamos bañados y
protegidos con una gran luz, y/o prender un foco, tener un cojín que no
sea blando, ropa cómoda y limpia y sobre todo una actitud de reverencia.
La posición
debe ser totalmente erecta pero sin forzar la espina dorsal, las manos (mudras)
sobre las rodillas con las palmas hacia arriba, los ojos entrecerrados
con los globos oculares como si estuviéramos mirando al entrecejo, si no
es posible esta postura, sentado en una silla espina erecta sin forzarla
y talones juntos en posición cómoda.
La actitud: de reverencia, alegría y paz son básicos, si esto no es así,
hacer algunos movimientos físicos o caminar pueden ayudar para volver a
empezar.
El inicio: Se puede invocar a los Maestros, seres de Luz, Cristo,
para que nos cuiden y nos den orientación durante nuestra meditación, se
puede hacer una oración pidiendo su ayuda. Imaginarse una Gran Luz
arriba de nuestra cabeza, (algunos purifican con nardos o incienso,
otros con luz).
Aquietarse: Vigilando como entra y sale el aliento, se aquieta el
cuerpo y vigilando nuestros pensamientos, aquietamos nuestra mente.
Durante la meditación. Se debe uno hablar en voz baja, suave pero
audible a nosotros mismos, para que no se pierda el enlace del
consciente con el subconsciente y poder reprogramar nuestra información,
para ello decirnos primero el aspecto negativo que queremos salga de
nosotros y luego su opuesto, el positivo para que éste se vaya
estableciendo en nuestra mente, (primero sacar de nosotros las
vibraciones, sensaciones negativas y luego incorporar las vibraciones
positivas complementarias).
Se pueden incorporar “mantras”, sonidos que ayuden a integrarnos a esa
fuerza armoniosa vibratoria como el OM, o escuchar música, siempre la
misma, sonar una campana o un cuenco tibetano. Siempre es importante
estar vigilantes de cómo entra y sale al aliento de nuestro cuerpo.
No poner la mente en “blanco”, sino hacer todo el proceso
conscientemente, atentos, vigilantes, de la manera en cómo se va
haciendo más amplia nuestra sensación positiva, optimista, de paz y
armonía. No dormirse, si esto sucediera, hacer 3 o 5 minutos de lentas y
profundas respiraciones, caminar un rato y volver a empezar.
Cómo
finalizar: Agradecer a nuestros
Maestros y Guías Espirituales por su asistencia, con algunas palabras, o
frases que nos surjan del interior del corazón.
Algunos de los fenómenos posibles: Ver formas de luz o el cuerpo con
luz, Guías Espirituales o seres de luz, sentir la presencia de algún
muerto (como somos vibraciones superiores, en este caso, hay que
decirles que continúen su camino, y verlos bañados en luz) levitar,
sensaciones eléctricas, energéticas o magnéticas en el cuerpo. O bien,
escuchar la voz interna de la Sabiduría omnisciente que está dentro de
cada uno de nosotros. Visualizar vidas pasadas, al inicio o después de
algún tiempo practicar la meditación.
Aspectos importantes: Ser totalmente positivos, ya que la
meditación es una manera de elevar la vibración, y si persistimos en lo
negativo, miedos, temores, angustias, fracasos, etc. Éstos vibrarán más
intensamente en el cuerpo creando una situación destructiva, ya que
hacemos un viaje hacia nuestro interior, a nuestra información genética,
hereditaria, ancestral y kármica. Donde están los aspectos negativos,
también está lo maravilloso y extraordinario.
Tener un Maestro para que nos pueda guiar por el camino de una manera
firme y segura. Que nos explique de manera clara, los aspectos,
fenómenos, luces, voces u otras cosas que se presenten durante la
meditación, tomando en cuenta de que pueden manifestarse diversos
aspectos durante el día o la noche (como sentir una corriente de
energía, una corriente eléctrica que va de sur a norte, pasando por el
cuerpo de tal forma que despierta al practicante). Sentirse más ligero
al caminar, ráfagas de aire suave al inicio de nuestra meditación, etc.
Meditar es ponerse en contacto con la Sabiduría infinita creadora de
todas las cosas, de todos los seres; no se busca ponerse en contacto con
otros seres, espíritus, médiums o personas sabias, o con santos. Es
ponerse en contacto con la Fuente Creadora, con la Sustancia Primordial,
la Fuerza Creadora de todo lo existente, con nuestro yo superior, es
decir, la sabiduría infinita que está dentro de nosotros desde siempre.
Debemos desear en la meditación para los demás con sinceridad, lo que
deseamos para nosotros.
Al terminar, la sensación debe ser de alegría, de paz, armonía,
confianza, armonía por vivir, y sentirse llenos de amor y bondad y lo
ideal es combinar la meditación en la noche con ejercicios de
respiración profunda por las mañanas.
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